Porque sí, en Seven Revenue Rules somos dos socias, Laura y Dácil, la que escribe. Y nuestra relación puede parecer, a veces, la de un matrimonio. Tenemos momentos de tensión, de risas, acalorados debates sobre qué estrategia de Revenue Management seguir, y por supuesto, con reconciliaciones incluyendo almuerzo y cafecito de por medio.
Pero estamos tristes. Muy tristes.
Y no por capricho, sino por decepción.
Hoy, en Seven Revenue Rules, nos han soltado esta perlita:
—“Las comisiones de las OTA’s son un gasto altísimo y estoy harto”.
Otra vez no…
Este tema vuelve como los ex que insisten una y otra vez, y siempre justo cuando pensabas que ya habías pasado página.
Nos miramos:
“No puede ser… ¿otra vez? Otra vez el ex que no lo supera y viene a soltar lo de siempre.”
Y ya puestos, a repetir debate y a tener que justificarnos, dijimos:
“Venga, vaaale… vamos a hablarlo. Pero esta vez lo contamos todo, sin pelos en la lengua.”
Y no, no estamos pensando en separarnos. Que sé que con este título te ha entrado el susto.
Pero… sigamos con las separaciones. Porque hay una relación que lleva años pidiendo terapia de pareja: la del hotelero con las OTA’s por falta de una estrategia de distribución equilibrada.
Una relación de amor-odio continua:
Sí, me llenas el hotel, pero te llevas un trozo del pastel.
Soy más visible, pero también me haces dependiente.
Te necesito, pero no te quiero.
Y el drama de siempre:
“Es que el cliente es mío.”
“No, es mío.”
“Que no, que es mío.”
Como si el cliente fuera una estantería por la que discutir.
Llegados a este punto, el tema estrella:
Las comisiones.
El eterno debate de si son un gasto o no.
Spoiler: no lo son.
Las comisiones no son un gasto.
Lo que hacen es reducir tu ingreso, no aumentar tus gastos.
Y aunque parezca lo mismo… no lo es.
Pero seamos sinceras: este debate está más manoseado que el mando de la tele en la habitación de un hotel.
… ya cansa.
Y, sin embargo, sigue saliendo. Una y otra vez.
Y cada vez que alguien lo suelta, sentimos como si nos volvieran a clavar una estaca en el corazón….
Y vuelta a repetir el mensaje de siempre:
No pasa nada por trabajar con OTA’s. No es peligroso, no muerden.
No es una traición.
Tampoco una ruptura.
Ni siquiera es infidelidad.
Es parte de una estrategia de distribución sana, consciente y bien estructurada.
Porque sí, aunque sigan sin creerlo (algunos ¿eh? – tú no – tú lo tienes claro), se puede tener una relación sana con las OTA´s y aun así potenciar la venta directa.
No es cuestión de blanco o negro.
Se trata de un mix de distribución equilibrado, sin relaciones tóxicas ni nada de eso.
Y si de verdad queremos evolucionar y crecer, toca dejar atrás el drama, revisar nuestras creencias y limitaciones…
Y entender que, en este matrimonio, como en todos, lo que hace falta es comunicación, acuerdos claros y relaciones sanas…
y un poquito menos de susceptibilidad.
¿Y a ti qué te parece? Te leemos, no nos dejes solas en un momento tan duro.